jueves, 24 de mayo de 2012

La auto entrevista: una técnica para desnudarse y vestirse con arte



Hermes Castañeda Caudana
Este semestre, en el Taller de Creación Literaria El arte del striptease de la Casa de la Cultura Zona Norte de la Universidad Autónoma de Guerrero, un tema central ha sido la construcción del personaje en el texto literario. En nuestra más reciente clase, experimentamos con una técnica tomada del nuevo libro de María Guadalupe Calles Salazar, mejor conocida como Lupita Calles o Pipis, como prefiere que la nombren. En Cromosoma X, esta atrevida y subversiva escritora incluye una auto entrevista; en ella, una de las personajes formula cuatro planteamientos a la otra, inspiradas ambas –la curiosa y la que suelta la sopa– en la propia Pipis. La entrevistadora interroga intrépidamente a una Lupita Calles inclinada a mostrar su desnudez; congruente con lo que dice otro de sus personajes en el libro, concerniente a que se desnuda quien no tiene culpa; los que se sienten pecadores –agrega– no lo hacen. Como resultado de ser auto entrevistada, Lupita esclarece si es Pipis o Guadalupe; quién es su hijo consentido; quién, el amor de su vida; y ya entrada en confesiones, ¡da la primicia sobre cuántas parejas sexuales ha tenido! Mirándonos unos a otros, los asistentes ese día al taller –Joaquín, Soledad, Gema, Luisa, Magda, Perla, Rosa María, Valentín y yo–, atisbábamos cuáles serían nuestras respuestas, qué variante daríamos a la pregunta o que otro planteamiento podría cada uno formularse a sí mismo, mientras leíamos el texto que utilizaríamos como modelo, y las preguntas y respuestas de la autora del mismo, subían de color y nos echábamos aire con los cuadernos, aludiendo –como pretexto, claro está– al intenso calor de la tarde igualteca.
      Como es habitual en cada sesión de clase, se nos llegó el tiempo de escribir; y entre risas divertidas, invocaciones a las musas y uno que otro pensamiento compartido en voz alta, los y las presentes, dimos comienzo a nuevos textos. Antes de ello, sin embargo, y para desterrar por entero cualquier expresión de congoja en los rostros de las Locas y Locos Escritores ahí congregados, aclaramos que, como lo hace Lupita Calles en su libro y ella misma lo explica, podíamos escribir amalgamando verdad, inventos, deseos reprimidos y situaciones que se hubieran quedado grabadas como sobresalientes en nuestra mente. Ello dio lugar a más ideas picarescas, ocurrencias, cosas disparatadas, o bien, tan sólo a la posibilidad de colocar un velo de misterio a los secretos que revelaríamos con nuestras respuestas; porque no es lo mismo presentar algo declarado autobiográfico, que hacerlo público tras decir que es resultado de un striptease literario, en que se ha vestido con técnica y pericia, la desnudez inicial de la escritora o el escritor.
      Más adelante, al leer en voz alta lo que alcanzamos a realizar tras quince minutos de escritura, lo enriquecimos mutuamente con algunos comentarios y, como siempre, se hicieron evidentes las singularidades que hacen único a nuestro grupo y, que en cada uno de nosotros, sientan las bases para la definición de un estilo en el hacer literario.
      Una vez vivida esta nueva experiencia con la auto entrevista como técnica para perfilarnos como nuestros propios personajes en un escrito, concluimos en que, además, podríamos provocar que se auto entrevistaran algunos otros de los seres a quienes damos vida con nuestra pluma, el tecleo persistente y necio de nuestros dedos, nuestra propia biografía y mucha imaginación.
      De tal manera, apreciables lectores que ¡he aquí una nueva incitación a la escritura! Como ya les decía, ustedes pueden –con su inventiva y estilo peculiar–, preguntar y responder mil cosas más. Depende de qué tanto estén dispuestos a mostrarse, pero incluso así, tampoco se angustien… siempre queda el recurso de hacer un striptease a la inversa.
      Si se animan a auto entrevistarse y desean publicar su texto en Redes del sur, háganoslo llegar. Los esperamos en: el.arte.del.striptease@gmail.com, o por inbox, en Facebook: Hermes Castañeda Caudana

Vista parcial de las Locas y Locos Escritores... por ahí andan las y los demás.

sábado, 19 de mayo de 2012

Desnudando a la musa


Hermes Castañeda Caudana

¿Qué es más fácil? ¿Desnudarse o saber vestirse? ¿Se lo han preguntado alguna vez? Los creadores literarios hacemos ambas cosas todo el tiempo. Primero, nos despojamos de prejuicios e invocamos a la musa, ofreciéndole el señuelo de nuestras vivencias, de nuestras verdades. Nos desnudamos. Sin embargo, el espectáculo comienza cuando el escritor o la escritora visten con imaginación, y destreza en el empleo de sus herramientas artísticas, su desnudez inicial. Es entonces cuando hacemos un striptease a la inversa, cuyo resultado son obras como las que ustedes leen cada semana en este espacio. Hoy, es momento de desnudar a la musa. De seducirla hasta que nos muestre sus secretos y, con ellos en la mano, probar que nadie nace siendo escritor. Que todos y todas podemos serlo. Éste es un buen día para comenzar.
      Los textos realizados por mí (Mi vida pasar), un joven poeta (Mi testamento) y una nueva escritora (El amor y la felicidad van de la mano), publicados durante las  semanas anteriores, si miramos con atención, tienen un mismo proceso creador, que les revelaré.
      Cierta tarde en que bebía una deliciosa crema de tequila, recordaba una de mis escenas preferidas en la película La virgen de los sicarios, basada en la novela homónima de Fernando Vallejo. Sentado frente a Wilmar –un joven sicario que recién se ha convertido en su amante–, el personaje inspirado en sí mismo que creó Vallejo, le pide que anote en una pequeña servilleta aquello que desea de la vida. El muchacho, enlista sin chistar prendas de vestir y zapatos tenis de buena marca, además de un refrigerador para su mamá. Fernando le cumple todo porque su bolsillo se lo permite y, ¡resuelto! ¿Qué más podría anhelar aquel joven? Nada. No tuvo tiempo. Justamente mientras escoltaba a quienes entregarían la ansiada nevera para su madre, es acribillado. ¿Será que nos mantienen con vida nuestros deseos?
      La invitación hecha a los jóvenes literatos de El arte del striptease, después que yo mismo probé a qué me conducía el ejercicio que realizarían ellos, consistió en enlistar aquello que más ansiaran ver materializado en un tiempo establecido por cada uno, en el futuro. Para crear una mejor atmósfera en esta fase del proceso creador, escuchamos exquisita música que no nos distrajera. El objetivo, fue trasladar de las ideas furtivas al papel, los bosquejos de los Locos Escritores que, con dedicación y trabajo, derivaron en textos vivos que persuadieron a quienes los leímos o escuchamos; nos atraparon.
      Hoy te invito a realizar tu propio escrito. Primero, elabora una lista de cosas que quieres ver realizadas en tu vida. En seguida, sitúate en un momento del mañana, en que consideres que ya las habrás conseguido. Elije si narrarás desde la primera persona, la segunda, desde la voz de un narrador omnisciente; o bien, como carta, testamento, entre otras posibilidades. Una vez creada tu atmósfera propicia para escribir, hazlo; escoge tu música preferida, o el más completo silencio; algún aroma de incienso en particular, un caballito de tequila o, tal vez, café. Incluso, decide si utilizarás algún papel especial, cierto tipo de tinta, o si emplearás una vestimenta peculiar para escribir. La esencia del escrito es que des por hecho que obtuviste lo anhelado y que tu vida ha sido o fue, como tanto soñabas. Terminado el primer borrador, conviene que lo revises, corrijas y reescribas (esto último, si acostumbras invocar a la musa a la vieja usanza, con lápiz o tinta, y papel), antes de mostrarle tu creación a quienes puedan criticarla en el afán de lograr una mayor perfección. Hecho esto, vuelve al texto; considera los periodos de trabajo y de reposo necesarios hasta llegar a la versión que decidirás publicar y, si es grande tu osadía, este espacio es tuyo. Igualmente, será un placer que leas tu escrito en El Mensajero por TV Yohuala y el 104.7 FM, un próximo martes, de 19:00 a 20:00 horas.
      A propósito de la aventura de escribir, les comparto que en breve, también tendremos ocasión de hacerlo en línea, a través de La Casa del Cirián; ¡visiten nuestro sitio en Facebook y esperen más información! También los espero en: el.arte.del.striptease@gmail.com


Hermes Castañeda Caudana; hoy prefiere que lo llamen El Mensajero; habitante de La Casa del Cirián, junto a Locos Escritores y otros seres igualmente marginales.

lunes, 14 de mayo de 2012

El amor y la felicidad van de la mano

Hermes Castañeda Caudana
Este día, les obsequio el segundo escrito inspirado en “Mi vida pasar”, publicado en el mes de abril. La próxima semana, les compartiré el proceso creador que dio vida a estos textos, a fin de que ustedes también se animen a escribir y a publicar sus obras en este espacio. ¿Qué dicen? ¿Aceptan la invitación? Escríbanos: el.arte.del.striptease@gmail.com
El amor y la felicidad van de la mano, original de Keila Berenice Jaimes Almazán
Aún recuerdo aquella tarde soleada en la playa cuando te conocí. Inmediatamente, nuestras miradas se cruzaron y, después de un rato, te acercaste a mí. Desde  entonces surgió un inmenso amor, que más tarde nos juramos ante Dios.
      Han pasado cuarenta años desde aquel momento, y ese gran amor continúa vivo como las llamas del sol. En nuestros rostros sobresalen ya las arrugas y nuestros cuerpos están algo cansados, consecuencia de tanto esfuerzo por lograr nuestras metas, como el ejercer nuestra profesión con gran éxito y comprar esa casa tan grande y bonita que deseábamos. ¿Recuerdas, amor, cuando realizamos la primera fiesta en nuestro hogar? Sí, ¡estuvo increíble! ¡Hemos compartido tantos sucesos especiales a través de nuestra historia! Me parece contemplar todavía el brillo de tus ojos al anunciarte la llegada de nuestro primer bebé, y la alegría de nuestros padres al conocer esta feliz noticia. Fue tan grande su regocijo, que mi mamá se mudó a nuestra casa para cuidar de mí, durante los nueve meses del embarazo. Ella y tú, siempre estuvieron muy atentos a mis malestares y antojos. La llegada del pequeño Damián, fue un maravilloso regalo que trajo a nuestras vidas aún más dicha. Sus primeras travesuras causaron gran alegría a los abuelos quienes, al irnos a trabajar, todo el tiempo discutían sobre quién se quedaría a cargo del nieto. Tu mamá se lo quería llevar siempre a su casa y, la mía, a la suya. ¡Y no se diga lo que sucedió con nuestros siguientes dos hijos!, Mayra y Said, quienes también han sido su adoración.
      El ingreso de nuestros hijos a la universidad, fue uno más de nuestros anhelos logrados, ya que deseábamos que fueran personas preparadas. El día de la graduación de Mayra, le regalaste el auto que tanto deseaba, por cumplir nuestro sueño, que también fue el de ella, de que concluyera sus estudios en la facultad de medicina. Ahora, Mayra está pendiente de la salud de estos viejos que, con sus sermones, buscaron siempre su bien. 
      Nuestra casa, fiel testigo de nuestra felicidad, hoy se encuentra solamente habitada por nosotros. Nuestros hijos han hecho su vida, ya somos abuelos.
      Pero, ¿por qué esa cara de tristeza, amor? No, no estamos solos. Nuestros adorables nietos nos visitan cada fin de semana. Además, deberíamos estar aún más felices por contar todavía con nuestros padres. La vida nos ha sonreído mucho, dándonos salud y bienestar.
      Eres el amor de mi vida y has llenado mi mundo de colores. Nos hemos apoyado incluso en los momentos más difíciles; por eso, antes que la muerte nos separe, deseo darte las gracias por estar siempre a mi lado, con mis defectos y virtudes. No quiero ver tu cara triste por pensar en el momento de nuestra partida. ¡Disfrutemos los próximos años viajando por el mundo! Al final de nuestra existencia no nos llevaremos nada. Por eso, sigamos viviendo como siempre lo hicimos, ¡con pasión! Nos iremos a la tumba con un “te amo” y una sonrisa y, si muero antes que tú, recuérdame con una expresión de alegría por lo mucho que te amé, y no con un rostro pálido e inmóvil.

miércoles, 9 de mayo de 2012

Mi testamento

Hermes Castañeda Caudana
Hoy, el primero de los escritos inspirados en “Mi vida pasar”, cuyo proceso creador les compartí en otra ocasión y sobre lo que ahondaré un poco más, en breve. Los dejo con la poesía y la creatividad del autor de este día. ¡Escríbanme! el.arte.del.striptease@gmail.com
Mi testamento
Roisver Azael Camiña Carreto, poeta guerrerense
¿Ya ves? Siempre te dije que la muerte llegaría mientras todavía los espejos de esta casa que construimos, delataran que era joven. Ni hablar, hasta ella tuvo miedo de mis palabras; por eso, se acercó sigilosa en medio de la noche. Me alegro haberme ido así, sin dolor… porque bien sabes que todo malo, ¡miedoso!
      Estos años contigo fueron los mejores. Hubo ratos difíciles. Más, cuando fuimos pobres, aunque nadie lo creyera. ¿Recuerdas esas tardes sin dinero en las bolsas del pantalón, pero comprando a crédito la vida que queríamos? ¡Cómo disfrutamos recorrer esos lugares tan bellos y probar lo exquisito que es estar vivos!
      ¿Sabes?, me voy en paz. Logré todo lo que me propuse, bebí lo que quise y traté de nunca quedarme con las ganas de algo. A tu lado viví muchas cosas en todos estos años. ¿Recuerdas cuando nos conocimos? ¿Nuestra canción? A mí nunca se me olvidaron ni los más mínimos detalles; como la ropa que llevabas puesta, lo que te dije al oído y el aroma de tu piel. ¡Cómo olvidar esa noche de lluvia! ¿Quién habría pensado que terminaríamos juntos? Me diste la oportunidad de volar contigo y sin ti; pero siempre mis alas, como profecía, me regresaban a tu respiración. Tuve una buena vida a tu lado. Me enseñaste tantas cosas. ¿Recuerdas cuando me leías a la luz de la luna? Y esos sueños que nunca te cansaste de escribir, ¡los logramos! Junto a ti descubrí el amor a las letras que yacen en los libros, y a la manera en que las hacía libres. ¡Terminé siendo poeta! ¿Quién lo diría?
      Sé que para ti será difícil esto que viene, pero no me llores. Siempre creí que se llora la ingratitud, los “no te quiero”, pero eso no existió entre nosotros; por el contrario, desafiamos la gravedad y los prejuicios de los demás. El estar a tu lado siempre me dio la fuerza para seguir adelante, aunque nunca te lo dije. Es cierto, me da miedo dejarte solo, pero sé que eres valiente. Siempre te admiré, aunque muchas veces no te lo demostré; ya ves, no me enseñaron eso de niño.
      Si no evitas derramar alguna lágrima, llora, pero después de eso sigue,  la vida no se detiene para ti, sólo fue la mía. Si me extrañas, no te preocupes, ve a tu alrededor y ahí estaré; en la imagen que te den los espejos, en los libros que escribí, en los que leí, en las películas que tanto disfrutaba, y en las cenizas que quedaron de mi cuerpo y que guardarás en el gato azul. Me hallarás en cada rincón de La Casa del Cirián. Deja que el amor llegue a tu vida otra vez, y disfrútalo, atrévete a vivir de nuevo. Besa, ama…
      Todo lo que hice te pertenece, lo perdurable y lo efímero. Si algo de mi cuerpo pudiera servirle a otra persona, no lo dudes, dónalo, a lo mejor de esa manera puedo seguir vivo.
      Si alguien llegara con flores a despedirme, no las quiero, que se las lleve, tuve siempre las que quise, detesto el olor a muerto; los crisantemos, las gladiolas y el cempasúchil. ¿Para qué gastar en flores de mal gusto pudiendo comprar el tequila y los cigarros?, ¿pudiendo velarme al son de la música que tanto extrañaré? No quisiera que estuviesen tristes, viéndose unos a otros, hablando “quedito”, ¡yo nunca fui así! Tienen que estar felices, ¡ya dejé de deprimirme! Van a llegar los que me apreciaron. Si llegasen los hipócritas, ¡córrelos!, no los quiero cerca, aún cuando ya no pueda verlos, bien sabes quiénes eran mi familia, que platiquen de cómo fui realmente… eso sí, que esté mi retrato de Dorian Gray.
      Siempre fue hermoso despertar juntos –aún cuando te levantabas de mal humor–,  mientras se oía el cantar de los pájaros que llegaban a nuestro Cirián. Fueron años buenos, de eso no me queda duda. Gracias por hacer que mi vida contigo valiera la pena.
Siempre tuyo, Azael.
Posdata: no me guardes luto, que el tiempo se va…


Roisver Azael Camiña Carreto, poeta guerrerense ganador del Áccesit en los XVIII Juegos Florales Nacionales de la Feria Nacional de la Plata