sábado, 19 de mayo de 2012

Desnudando a la musa


Hermes Castañeda Caudana

¿Qué es más fácil? ¿Desnudarse o saber vestirse? ¿Se lo han preguntado alguna vez? Los creadores literarios hacemos ambas cosas todo el tiempo. Primero, nos despojamos de prejuicios e invocamos a la musa, ofreciéndole el señuelo de nuestras vivencias, de nuestras verdades. Nos desnudamos. Sin embargo, el espectáculo comienza cuando el escritor o la escritora visten con imaginación, y destreza en el empleo de sus herramientas artísticas, su desnudez inicial. Es entonces cuando hacemos un striptease a la inversa, cuyo resultado son obras como las que ustedes leen cada semana en este espacio. Hoy, es momento de desnudar a la musa. De seducirla hasta que nos muestre sus secretos y, con ellos en la mano, probar que nadie nace siendo escritor. Que todos y todas podemos serlo. Éste es un buen día para comenzar.
      Los textos realizados por mí (Mi vida pasar), un joven poeta (Mi testamento) y una nueva escritora (El amor y la felicidad van de la mano), publicados durante las  semanas anteriores, si miramos con atención, tienen un mismo proceso creador, que les revelaré.
      Cierta tarde en que bebía una deliciosa crema de tequila, recordaba una de mis escenas preferidas en la película La virgen de los sicarios, basada en la novela homónima de Fernando Vallejo. Sentado frente a Wilmar –un joven sicario que recién se ha convertido en su amante–, el personaje inspirado en sí mismo que creó Vallejo, le pide que anote en una pequeña servilleta aquello que desea de la vida. El muchacho, enlista sin chistar prendas de vestir y zapatos tenis de buena marca, además de un refrigerador para su mamá. Fernando le cumple todo porque su bolsillo se lo permite y, ¡resuelto! ¿Qué más podría anhelar aquel joven? Nada. No tuvo tiempo. Justamente mientras escoltaba a quienes entregarían la ansiada nevera para su madre, es acribillado. ¿Será que nos mantienen con vida nuestros deseos?
      La invitación hecha a los jóvenes literatos de El arte del striptease, después que yo mismo probé a qué me conducía el ejercicio que realizarían ellos, consistió en enlistar aquello que más ansiaran ver materializado en un tiempo establecido por cada uno, en el futuro. Para crear una mejor atmósfera en esta fase del proceso creador, escuchamos exquisita música que no nos distrajera. El objetivo, fue trasladar de las ideas furtivas al papel, los bosquejos de los Locos Escritores que, con dedicación y trabajo, derivaron en textos vivos que persuadieron a quienes los leímos o escuchamos; nos atraparon.
      Hoy te invito a realizar tu propio escrito. Primero, elabora una lista de cosas que quieres ver realizadas en tu vida. En seguida, sitúate en un momento del mañana, en que consideres que ya las habrás conseguido. Elije si narrarás desde la primera persona, la segunda, desde la voz de un narrador omnisciente; o bien, como carta, testamento, entre otras posibilidades. Una vez creada tu atmósfera propicia para escribir, hazlo; escoge tu música preferida, o el más completo silencio; algún aroma de incienso en particular, un caballito de tequila o, tal vez, café. Incluso, decide si utilizarás algún papel especial, cierto tipo de tinta, o si emplearás una vestimenta peculiar para escribir. La esencia del escrito es que des por hecho que obtuviste lo anhelado y que tu vida ha sido o fue, como tanto soñabas. Terminado el primer borrador, conviene que lo revises, corrijas y reescribas (esto último, si acostumbras invocar a la musa a la vieja usanza, con lápiz o tinta, y papel), antes de mostrarle tu creación a quienes puedan criticarla en el afán de lograr una mayor perfección. Hecho esto, vuelve al texto; considera los periodos de trabajo y de reposo necesarios hasta llegar a la versión que decidirás publicar y, si es grande tu osadía, este espacio es tuyo. Igualmente, será un placer que leas tu escrito en El Mensajero por TV Yohuala y el 104.7 FM, un próximo martes, de 19:00 a 20:00 horas.
      A propósito de la aventura de escribir, les comparto que en breve, también tendremos ocasión de hacerlo en línea, a través de La Casa del Cirián; ¡visiten nuestro sitio en Facebook y esperen más información! También los espero en: el.arte.del.striptease@gmail.com


Hermes Castañeda Caudana; hoy prefiere que lo llamen El Mensajero; habitante de La Casa del Cirián, junto a Locos Escritores y otros seres igualmente marginales.

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