miércoles, 9 de mayo de 2012

Mi testamento

Hermes Castañeda Caudana
Hoy, el primero de los escritos inspirados en “Mi vida pasar”, cuyo proceso creador les compartí en otra ocasión y sobre lo que ahondaré un poco más, en breve. Los dejo con la poesía y la creatividad del autor de este día. ¡Escríbanme! el.arte.del.striptease@gmail.com
Mi testamento
Roisver Azael Camiña Carreto, poeta guerrerense
¿Ya ves? Siempre te dije que la muerte llegaría mientras todavía los espejos de esta casa que construimos, delataran que era joven. Ni hablar, hasta ella tuvo miedo de mis palabras; por eso, se acercó sigilosa en medio de la noche. Me alegro haberme ido así, sin dolor… porque bien sabes que todo malo, ¡miedoso!
      Estos años contigo fueron los mejores. Hubo ratos difíciles. Más, cuando fuimos pobres, aunque nadie lo creyera. ¿Recuerdas esas tardes sin dinero en las bolsas del pantalón, pero comprando a crédito la vida que queríamos? ¡Cómo disfrutamos recorrer esos lugares tan bellos y probar lo exquisito que es estar vivos!
      ¿Sabes?, me voy en paz. Logré todo lo que me propuse, bebí lo que quise y traté de nunca quedarme con las ganas de algo. A tu lado viví muchas cosas en todos estos años. ¿Recuerdas cuando nos conocimos? ¿Nuestra canción? A mí nunca se me olvidaron ni los más mínimos detalles; como la ropa que llevabas puesta, lo que te dije al oído y el aroma de tu piel. ¡Cómo olvidar esa noche de lluvia! ¿Quién habría pensado que terminaríamos juntos? Me diste la oportunidad de volar contigo y sin ti; pero siempre mis alas, como profecía, me regresaban a tu respiración. Tuve una buena vida a tu lado. Me enseñaste tantas cosas. ¿Recuerdas cuando me leías a la luz de la luna? Y esos sueños que nunca te cansaste de escribir, ¡los logramos! Junto a ti descubrí el amor a las letras que yacen en los libros, y a la manera en que las hacía libres. ¡Terminé siendo poeta! ¿Quién lo diría?
      Sé que para ti será difícil esto que viene, pero no me llores. Siempre creí que se llora la ingratitud, los “no te quiero”, pero eso no existió entre nosotros; por el contrario, desafiamos la gravedad y los prejuicios de los demás. El estar a tu lado siempre me dio la fuerza para seguir adelante, aunque nunca te lo dije. Es cierto, me da miedo dejarte solo, pero sé que eres valiente. Siempre te admiré, aunque muchas veces no te lo demostré; ya ves, no me enseñaron eso de niño.
      Si no evitas derramar alguna lágrima, llora, pero después de eso sigue,  la vida no se detiene para ti, sólo fue la mía. Si me extrañas, no te preocupes, ve a tu alrededor y ahí estaré; en la imagen que te den los espejos, en los libros que escribí, en los que leí, en las películas que tanto disfrutaba, y en las cenizas que quedaron de mi cuerpo y que guardarás en el gato azul. Me hallarás en cada rincón de La Casa del Cirián. Deja que el amor llegue a tu vida otra vez, y disfrútalo, atrévete a vivir de nuevo. Besa, ama…
      Todo lo que hice te pertenece, lo perdurable y lo efímero. Si algo de mi cuerpo pudiera servirle a otra persona, no lo dudes, dónalo, a lo mejor de esa manera puedo seguir vivo.
      Si alguien llegara con flores a despedirme, no las quiero, que se las lleve, tuve siempre las que quise, detesto el olor a muerto; los crisantemos, las gladiolas y el cempasúchil. ¿Para qué gastar en flores de mal gusto pudiendo comprar el tequila y los cigarros?, ¿pudiendo velarme al son de la música que tanto extrañaré? No quisiera que estuviesen tristes, viéndose unos a otros, hablando “quedito”, ¡yo nunca fui así! Tienen que estar felices, ¡ya dejé de deprimirme! Van a llegar los que me apreciaron. Si llegasen los hipócritas, ¡córrelos!, no los quiero cerca, aún cuando ya no pueda verlos, bien sabes quiénes eran mi familia, que platiquen de cómo fui realmente… eso sí, que esté mi retrato de Dorian Gray.
      Siempre fue hermoso despertar juntos –aún cuando te levantabas de mal humor–,  mientras se oía el cantar de los pájaros que llegaban a nuestro Cirián. Fueron años buenos, de eso no me queda duda. Gracias por hacer que mi vida contigo valiera la pena.
Siempre tuyo, Azael.
Posdata: no me guardes luto, que el tiempo se va…


Roisver Azael Camiña Carreto, poeta guerrerense ganador del Áccesit en los XVIII Juegos Florales Nacionales de la Feria Nacional de la Plata

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