domingo, 22 de abril de 2012

Carta a mi agresora



Hermes Castañeda Caudana
Usted me llamó ladrón delante de todos y, sin embargo, se declaró ofendida porque respondí a sus injurias. Le dije; no, le exigí que comprobara sus palabras, y que en lugar de hacer de su denuncia un espectáculo, debió pedirme que rindiera cuentas por el dinero que dijo usted que yo robé. Su respuesta, amparada en el silencio cómplice de las pusilánimes autoridades a quienes recurrí para que respaldara usted su dicho o se retractara, fue que “aceptaba” conversar conmigo y arreglar “el asunto”. Ante esto, le pregunto, ¿acaso no también en privado pudo, como mi superior, haberme llamado a rendir cuentas por mi presunta falta? Ah, sí, ya sé, es que usted fue diputada y así es como se arreglan las cosas en la política. Pero le aclaro, señora mía, que en su rol como vicepresidenta de una empresa, no se encontraba frente a sus acostumbrados adversarios. Ni tampoco, como allá, cualquiera cruzaría los brazos si lo acusaba infundadamente. Semanas atrás al incidente –qué contradictorio– usted me dijo:
     –Si hoy me preguntaran quién merece ser el próximo presidente, sin dudar diría que tú. Me siento tranquila –además añadió– de saber que existe en ti un digno sucesor de quienes ahora dirigimos "Ediciones Magisterio".
     ¡Quién lo diría! ¡Cuán cambiante fue su parecer! En seguida, resulté ser para usted un enemigo repudiado al que había que reprender y exhibir con saña, alevosía y bajeza; con toda la vulgaridad y encono con que es usted capaz de proceder.
     ¿En qué la ofendí? ¿Fue por trabajar horas extras sin que me pagara? ¿Fue por lograr en pocos años de esfuerzo lo que muchos de sus empleados, contratados  por ser parientes de gente influyente en el mundo editorial, jamás hicieron? Ahora lo veo claro… Eso fue, ¿verdad? Hice enfurecer, sin darme cuenta, a los amigos de los poderosos; los hice verse como son: ineptos, improductivos y prescindibles. Con toda seguridad, aquel convenio de distribución de libros del que me nombró responsable, fue la gota que derramó el vaso. Y, ¿qué se supone que debía hacer? Si usted misma hizo circular el memorándum con indicaciones de que todos debían involucrarse en la nueva estrategia “por el bien de la empresa”. Si crecidos por sus ínfulas muchos no se implicaron en el trabajo, ¿cómo esperaba que procediera? ¿Suplicándoles que asumieran sus funciones? ¿O debía resolver el problema? Hice lo segundo; recurrí a mis amigos, de aquí y allá, sin retribuirles ni un centavo por su apoyo y, tal vez, ese fue mi error imperdonable. Me metí en líos con sus protegidos. ¡Qué ironía! Si supiera lo que en verdad pensaban de usted... Sin embargo, la danza de la vida me condujo a un mejor lugar. Poco tiempo después de renunciar, me encontré en una empresa donde me supe valorado y, al fin, formé parte de un equipo donde se apreciaron mis iniciativas y mi esfuerzo. Así que, veamos; ahora que no obstante hizo quebrar “Ediciones Magisterio", usted se postula para presidenta del consorcio editorial al que se unirá la empresa que dirijo, ¿y me pide que yo convenza al voto a su favor a otros directivos porque, según me dice, yo la conozco y sé que usted es la mejor alternativa? No, señora, a diferencia suya yo no me regocijo en la mentira. Cada cual decidirá lo que opine que es mejor. Y, si me lo permite, ya que su eslogan es “honestidad ante todo”, le sugiero que en su campaña diga por una vez en su vida, la verdad. Diga que firma como licenciada, pero que nunca terminó la universidad. Declare que mientras fue vicepresidenta de “Ediciones Magisterio”, también cobraba una plaza de maestra que le designaron corruptamente y que nunca trabajó. Dígalo todo; también que impuso a su hijo como su sucesor, sin tomar en cuenta sino sus intereses, mezquinos e indignos. Y, si decide del todo sincerarse, agregue que hasta su imagen de campaña es falsa, porque así como desea maquillar su ineptitud con influencias y dinero, alguien arregló su foto prodigiosamente hasta dejarla ver como la que usted no es. ¿Ya ve por qué es inconveniente tener como colaborador cercano a quien luego se elige como acérrimo enemigo? ¡Qué vueltas da la vida! ¿No lo cree usted así?
     Con mis disculpas por los agravios que le ocasione mi negativa a su ambición, me despido. No puedo decirle que le brindo mis respetos, sin embargo, porque el respeto se inspira y, usted, mi muy señora mía, ni el más minúsculo respeto me merece.
     El abajo firmante, Presidente de Ediciones El Cirián.
     ¡Escríbanme! Los espero en: el.arte.del.striptease@gmail.com

Mi vida pasar


Hermes Castañeda Caudana
Apenas y sentí mi vida pasar. No, no me digas que descanse, que me calle, que para eso ya pronto tendré tiempo de sobra. Además, siempre me dije que recibiría la muerte con una sonrisa. Así que estrecharemos las manos huesudas, la suya y la mía, y en santa paz. Nunca me gustó quejarme y no lo haré ahora. Hice de mi vida lo que quise. Por eso me voy contento. Acércame el agua, por favor, no quiero toser a media despedida. Sí, porque presiento que esta será nuestra última plática, los ojos se me cierran, me siento muy cansado. Gracias por el agua, ojalá fuera vino… ¿Te acuerdas? ¡Cómo me gustaba el vinito con un buen corte de carne como esos que me preparabas…! Y aquellas noches en que nos contábamos los sueños ya de madrugada, y nos decíamos uno al otro, vamos bien, vamos bien, no hay que desesperarnos, somos felices ahora pero vendrán tiempos cada vez mejores. ¿Por qué lloras? Si todavía no me muero. Sí, ya sé que no quieres que bromeé con eso, ya no lo haré. Déjame seguir, dame otro poco de agua… ¿seguro no hay vino? Eso es, así me gusta verte, sonriendo aunque sea con tristeza. Quién diría en aquellos tiempos que la vida nos sería tan pródiga. Sí, tienes razón, trabajamos duro para lograr todo lo que nos propusimos, pero tuvimos eso y más. Así, sostén mi mano, me gusta sentir que hasta el final cuidas de mí como lo hiciste siempre. ¿Qué te decía? ¡Ah, sí! Recapitulaba lo que hicimos juntos. A decir verdad, lo que tú conseguiste fue menos respaldado por mí, que las cosas que siempre se me ocurrían y me ayudabas a cumplir. Como cuando tuve la idea de hacer de nuestra casa un centro de creación literaria, ¿te acuerdas? Fue antes de lo que yo pensaba, es más, a veces lo dudaba, me desesperaba y decía que eran tonterías mías, que no sería posible. En cambio tú, jamás dudaste. Siempre creíste en mí, más que yo mismo. También yo, admítelo, te miré siempre grande, inteligente, triunfando, escribiendo libros, iluminando el mundo con tu poesía. Mi mundo siempre se alumbró con tu luz pero yo, tonto, no siempre lo reconocí. No me digas que me calle, es la hora de las verdades, tú y yo siempre nos dijimos las cosas de frente ¿por qué en este momento no iba a ser así? No dejes de acariciar mi mano, me gusta. Ahora llora si quieres, llora todo lo que quieras que ya te dije lo importante. Cuida de mí después de muerto también. Si me extrañas, búscame en mis libros, ahí estaré, entre las páginas que escribí con tanta ilusión, con tanto cariño. Despídeme de todos y dile a quien te pregunte que partí feliz, que lo fui siempre. ¿Por qué no iba a serlo si comí, bebí, viajé y amé todo cuanto pude? Extrañaré a mis amigos, esos locos… tanto camino andado, tanto cariño, tanta vida compartida, tanta historia… que duele. Creo que ya lo dije todo, ahora sí, suelta mi mano, no me digas nada, ¿que me amas? ¿Crees que no lo sé? ¿Cómo carajos si no, me hubieras soportado toda la vida? Ya lo sabes, nada de rezos ni de luto, como tantas veces platicamos. Alimenta con mis cenizas el cirián de nuestra casa. Para quienes me quisieron no hará falta una lápida para que me recuerden, estaré en ellos siempre. Viví tan intensamente que a veces mi corazón me lo advertía; frena, respira un poco, detente… pero en seguida continuaba porque anhelaba tantas cosas y, ya ves, una vida apenas me alcanzó. Besa mis labios, sí… ¿que por qué sonrío? Porque desde que nos conocimos, supe que hasta mi último suspiro, no dejaría de quererte jamás…
      Los invito a escribir con base en este modelo; piensen en las cosas que quieren en la vida e imagínense en cualquier momento posterior en que ya hayan logrado sus anhelos… escriban sobre ello y déjense llevar. Si les gusta lo que resulta y desean publicarlo en este espacio, será un placer: el.arte.del.striptease@gmail.com


Hermes Castañeda Caudana, El Mensajero.

Desnudando a la musa


Hermes Castañeda Caudana
Empiezan las vacaciones y, con ellas, arriba la oportunidad de invocar a nuestro ángel literario en la plaza, en la playa, en el centro comercial, en la alberca, en el pozole o en cualquier lugar en que captemos al aire conversaciones interesantes o nuestros ojos atestigüen escenas sugerentes, que podamos emplear como materia prima para escribir. ¡Qué maravilla! Con el enorme placer de saludarlos, tengo buenas nuevas que contarles.
     El viernes 30 de marzo compartí ante profesores de todos los niveles educativos del estado de Guerrero, participantes del 5° Congreso Nacional de Educación organizado por el SNTE, mi propuesta denominada Desnudando a la musa: el diseño y la implementación de modelos teóricos y didácticos para la creación literaria y la formación de escritores en las escuelas, misma, que fue seleccionada junto a otros valiosos aportes pedagógicos, para representar a la entidad en la etapa subsecuente de este importante evento, a celebrarse en el sureste mexicano durante el mes de mayo. Esta distinción y confianza hacia mi persona por parte de las autoridades sindicales en nuestro estado sureño, me brindan la invaluable oportunidad de enamorar a otros de la literatura y sus inmensas posibilidades para transformar la vida de quienes al reconocerse como partícipes de ella, se asumen también como artistas.
     En la propuesta planteo la factibilidad de formar escritores en las instituciones educativas, a partir de dos condiciones fundamentales: a) Que quienes funjan como tutores o acompañantes de escritura de los estudiantes, escriban y, b) que los profesores se formen en teoría y didáctica de la creación literaria.
     La propuesta está centrada en la tesis de que con base en una plataforma teórica y didáctica, es viable que los profesores y en segundo lugar los estudiantes desarrollen un método para potenciar su habilidad creadora y, conscientemente, la eleven al nivel de arte. Esto es posible por medio de diseñar e implementar modelos para la creación literaria y la formación de escritores en las instituciones educativas. Estos modelos estarían centrados en dinámicas concernientes a las tres fases que propone la escritora mexicana y doctora en Literatura Ethel Krauze, considerando que: 1) En la fase inspiracional el escritor identifica y hace acopio de las fuentes de que abrevará para la creación literaria; desde luego, el afluente común a todo creador son sus vivencias sobre el tema del que escribirá. 2) En la fase técnica, el escritor utiliza los recursos y aplica las técnicas literarias que mejor le convengan según el efecto que desea lograr en los lectores. 3) La fase procedimental consiste en la construcción por parte del creador literario, de su atmósfera idónea para escribir. Es entonces cuando decide: ¿con tinta o lápiz?, ¿de noche o al despertar?, ¿en cuaderno o laptop?, ¿de pie, recostado o sentado?, ¿en silencio o con música?, ¿con qué aroma de incienso? Entre otras cuestiones igualmente cruciales para invocar a la musa.
     Desde esta plataforma se desmitifica al talento como un don concedido únicamente a seres excepcionales. ¿Quién nos dijo que no podíamos ser artistas? Desnudar a la musa es cuestión de disciplina, deseo y perseverancia. Aprender a convocarla y volvernos sus fieles amantes no es un privilegio de unos cuantos. TODOS podemos convertirnos en creadores literarios. 
     A quienes desean aprender cómo desnudar a la musa, les reitero mi invitación al Taller de Creación Literaria “El arte del striptease” de la Casa de la Cultura Z/N de la UAG (Ramón Corona 30, Iguala, Gro.), que se imparte todos los lunes de 16 a 18 horas. Igualmente, estoy a sus órdenes para impartir talleres de creación literaria o compartirles más sobre la propuesta de la que hoy someramente les hablo, tanto a colectivos docentes como a estudiantes y a otras personas interesadas. Escríbanme: el.arte.del.striptease@gmail.com


¿De quién es esa mano?


Hermes Castañeda Caudana
La tradicional Feria a la Bandera de Iguala terminó pero quedan muchas anécdotas qué contar. Y si éstas las aderezamos con imaginación, el resultado es aún mejor. Con ustedes, algunas atrevidas evocaciones de aquellos días de feria…
¿De quién es esa mano? Original de Soledad Manzanares Hernández
Un poco de labial y… ¡listo!
     Recuerdo bien que esa noche quise lucir espectacular ¡y cómo no!, si mis amigos y yo habíamos quedado de ir a la feria para recorrer los stands, subirnos a los juegos y finalmente entrar a bailar a la disco hasta que el cuerpo aguantara. Así que me dispuse a ponerme un pequeño vestido, muy sexy y atrevido, que días atrás me había comprado precisamente para lucirlo el 24 de febrero.
     Quedamos de vernos en la entrada de la feria a una hora determinada. Así que en cuanto terminé de arreglarme pedí un taxi. Desde que lo abordé recibí piropos por parte del chofer, con quien sostuve una plática muy amena durante el camino mientras él no dejaba de mirar mis bien torneadas piernas.
     Una vez que bajé del vehículo, pude sentir esas miradas masculinas que me enorgullecían al saberme atractiva, sin embargo –como era de esperarse–, no faltó el pelado que me gritara desde su vehículo mientras cruzaba la carretera hasta la entrada del lugar:  –¡¡¡en esa cola sí me formo!!!
     Finalmente llegué a donde ya se encontraba la mayoría de mis amigos y amigas. Al verme, una de ellas exclamó:
      –¡No chingues!, ¡me hubieras dicho que te prestara un vestido para que no te trajeras el de tu hermanita! 
     Y todos echaron a reír y a bromearme, mientras ella me abrazaba y me decía:
     –No te creas, es desmadre, ¡te ves súper, amiga!
     Ya todos reunidos, entramos a la feria y ¡tal parecía que la ciudad completa se había dado cita!, pues el lugar estaba repleto. Pero lo peor vino cuando comenzamos a caminar a través de uno de los pasillos principales, ¡estaba apretadísimo por tanta gente!, y tenías que esperar a que el de adelante diera un paso para que tú pudieras hacer lo mismo. Como siempre, cuidándote de los que vienen detrás de ti porque nunca faltan los pellizcos y manoseos aunque, a decir verdad, ¡está en chino saber quién es el atrevido!
     Seguíamos caminando cuando, de repente, sentí que entró y salió rapidísimo de mi entrepierna, una mano tan fría que me hizo exclamar un ¡¡¡auch!!! y varias maldiciones a los que venían detrás de mí.
     Mis amigas tampoco se salvaron de ser manoseadas y todas respondieron con palabrotas –al igual que yo–, pero ni eso arruinó nuestra hermosa velada. Sabemos que esto es algo que nos suele ocurrir a las chicas año con año en la feria, especialmente cuando se aglomera tantísima gente. Sin embargo, esa metida de mano que me dieron, difícilmente he de olvidarla. Desde entonces ¡no he vuelto a usar vestidos tan provocativos!
     Los días de feria en nuestra bella ciudad de Iguala de la Independencia son inolvidables, nos dejan muchas anécdotas; unas buenas… otras no tanto, pero sin duda muchas mujeres –como a mí me sucedió–, alguna vez hemos querido saber con exactitud, por una razón u otra… ¿de quién es esa mano?
     ¡Escríbanos! el.arte.del.striptease@gmail.com

Sol Manzanares, tan bella como talentosa.