domingo, 22 de abril de 2012

¿De quién es esa mano?


Hermes Castañeda Caudana
La tradicional Feria a la Bandera de Iguala terminó pero quedan muchas anécdotas qué contar. Y si éstas las aderezamos con imaginación, el resultado es aún mejor. Con ustedes, algunas atrevidas evocaciones de aquellos días de feria…
¿De quién es esa mano? Original de Soledad Manzanares Hernández
Un poco de labial y… ¡listo!
     Recuerdo bien que esa noche quise lucir espectacular ¡y cómo no!, si mis amigos y yo habíamos quedado de ir a la feria para recorrer los stands, subirnos a los juegos y finalmente entrar a bailar a la disco hasta que el cuerpo aguantara. Así que me dispuse a ponerme un pequeño vestido, muy sexy y atrevido, que días atrás me había comprado precisamente para lucirlo el 24 de febrero.
     Quedamos de vernos en la entrada de la feria a una hora determinada. Así que en cuanto terminé de arreglarme pedí un taxi. Desde que lo abordé recibí piropos por parte del chofer, con quien sostuve una plática muy amena durante el camino mientras él no dejaba de mirar mis bien torneadas piernas.
     Una vez que bajé del vehículo, pude sentir esas miradas masculinas que me enorgullecían al saberme atractiva, sin embargo –como era de esperarse–, no faltó el pelado que me gritara desde su vehículo mientras cruzaba la carretera hasta la entrada del lugar:  –¡¡¡en esa cola sí me formo!!!
     Finalmente llegué a donde ya se encontraba la mayoría de mis amigos y amigas. Al verme, una de ellas exclamó:
      –¡No chingues!, ¡me hubieras dicho que te prestara un vestido para que no te trajeras el de tu hermanita! 
     Y todos echaron a reír y a bromearme, mientras ella me abrazaba y me decía:
     –No te creas, es desmadre, ¡te ves súper, amiga!
     Ya todos reunidos, entramos a la feria y ¡tal parecía que la ciudad completa se había dado cita!, pues el lugar estaba repleto. Pero lo peor vino cuando comenzamos a caminar a través de uno de los pasillos principales, ¡estaba apretadísimo por tanta gente!, y tenías que esperar a que el de adelante diera un paso para que tú pudieras hacer lo mismo. Como siempre, cuidándote de los que vienen detrás de ti porque nunca faltan los pellizcos y manoseos aunque, a decir verdad, ¡está en chino saber quién es el atrevido!
     Seguíamos caminando cuando, de repente, sentí que entró y salió rapidísimo de mi entrepierna, una mano tan fría que me hizo exclamar un ¡¡¡auch!!! y varias maldiciones a los que venían detrás de mí.
     Mis amigas tampoco se salvaron de ser manoseadas y todas respondieron con palabrotas –al igual que yo–, pero ni eso arruinó nuestra hermosa velada. Sabemos que esto es algo que nos suele ocurrir a las chicas año con año en la feria, especialmente cuando se aglomera tantísima gente. Sin embargo, esa metida de mano que me dieron, difícilmente he de olvidarla. Desde entonces ¡no he vuelto a usar vestidos tan provocativos!
     Los días de feria en nuestra bella ciudad de Iguala de la Independencia son inolvidables, nos dejan muchas anécdotas; unas buenas… otras no tanto, pero sin duda muchas mujeres –como a mí me sucedió–, alguna vez hemos querido saber con exactitud, por una razón u otra… ¿de quién es esa mano?
     ¡Escríbanos! el.arte.del.striptease@gmail.com

Sol Manzanares, tan bella como talentosa.

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