Hermes
Castañeda Caudana
La tradicional Feria a la Bandera de Iguala
terminó pero quedan muchas anécdotas qué contar. Y si éstas las aderezamos con
imaginación, el resultado es aún mejor. Con ustedes, algunas atrevidas
evocaciones de aquellos días de feria…
¿De quién es esa mano? Original de Soledad Manzanares
Hernández
Un poco de labial y… ¡listo!
Recuerdo bien que esa noche quise lucir
espectacular ¡y cómo no!, si mis amigos y yo habíamos quedado de ir a la feria
para recorrer los stands, subirnos a los juegos y finalmente entrar a bailar a
la disco hasta que el cuerpo aguantara. Así que me dispuse a ponerme un pequeño
vestido, muy sexy y atrevido, que días atrás me había comprado precisamente
para lucirlo el 24 de febrero.
Quedamos de vernos en la entrada de la feria
a una hora determinada. Así que en cuanto terminé de arreglarme pedí un taxi.
Desde que lo abordé recibí piropos por parte del chofer, con quien sostuve una plática
muy amena durante el camino mientras él no dejaba de mirar mis bien torneadas
piernas.
Una vez que bajé del vehículo, pude sentir
esas miradas masculinas que me enorgullecían al saberme atractiva, sin embargo
–como era de esperarse–, no faltó el pelado que me gritara desde su vehículo mientras
cruzaba la carretera hasta la entrada del lugar: –¡¡¡en esa cola sí me formo!!!
Finalmente llegué a donde ya se encontraba la
mayoría de mis amigos y amigas. Al verme, una de ellas exclamó:
–¡No chingues!, ¡me hubieras dicho que te
prestara un vestido para que no te trajeras el de tu hermanita!
Y todos echaron a reír y a bromearme,
mientras ella me abrazaba y me decía:
–No te creas, es desmadre, ¡te ves súper,
amiga!
Ya todos reunidos, entramos a la feria y ¡tal
parecía que la ciudad completa se había dado cita!, pues el lugar estaba repleto.
Pero lo peor vino cuando comenzamos a caminar a través de uno de los pasillos
principales, ¡estaba apretadísimo por tanta gente!, y tenías que esperar a que
el de adelante diera un paso para que tú pudieras hacer lo mismo. Como siempre,
cuidándote de los que vienen detrás de ti porque nunca faltan los pellizcos y
manoseos aunque, a decir verdad, ¡está en chino saber quién es el atrevido!
Seguíamos caminando cuando, de repente, sentí
que entró y salió rapidísimo de mi entrepierna, una mano tan fría que me hizo
exclamar un ¡¡¡auch!!! y varias maldiciones a
los que venían detrás de mí.
Mis amigas tampoco se salvaron de ser
manoseadas y todas respondieron con palabrotas –al igual que yo–, pero ni eso arruinó
nuestra hermosa velada. Sabemos que esto es algo que nos suele ocurrir a las
chicas año con año en la feria, especialmente cuando se aglomera tantísima
gente. Sin embargo, esa metida de mano que me dieron, difícilmente he de
olvidarla. Desde entonces ¡no he vuelto a usar vestidos tan provocativos!
Los días de feria en nuestra bella ciudad de
Iguala de la Independencia son inolvidables, nos dejan muchas anécdotas; unas
buenas… otras no tanto, pero sin duda muchas mujeres –como a mí me sucedió–,
alguna vez hemos querido saber con exactitud, por una razón u otra… ¿de quién
es esa mano?
¡Escríbanos! el.arte.del.striptease@gmail.com
Sol Manzanares, tan bella como talentosa.


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